viernes, 22 de junio de 2007

Nose

“No se que pensar, no se que decir, no se que creer. Estoy confundida. Mi mente me esta jugando una mala pasada y parece que el mundo estuviese de acuerdo con ello. Mi mundo esta de cabeza y siento que mis pies no son capaces de sostener mi peso. Quiero creer en algo, quiero soñar, quiero desear. Pero no puedo, no debo y no creo hacerlo. Simplemente soy una mariposa sin norte, soy una rama que es mecida por el viento y no se decide a donde ir. He perdido mi camino, he perdido mi luz. Ahora solo vago entre penumbras. Ahora solo camino en medio de la soledad y del silencio, sin escuchar voz alguna, sin sentir frío o calor. Sin sentir nada. Todo me es indiferente, todo me es igual y carente de valor. Ni siquiera mi voz me acompaña en el camino. Mis ojos me abandonaron hace tiempo, mis labios se sellaron con una promesa rota y mis manos perdieron toda sensibilidad por la sangre que escapaba de mis venas. Ahora solo soy un cuerpo sin vida, un cuerpo sin sangre, un cuerpo sin alma. Poco a poco mi mente me engaña con mayor facilidad. A cada minuto, se pierde mi humanidad y solo queda un remedo de ser humano. Mi sonrisa se perdió en el tiempo. Las palabras ahora me son desconocidas para mi garganta, ya que hace mucho tiempo que no las pronuncio. Solo son recuerdos perdidos en mi memoria. Solo son retazos de olvido regados en los cajones de mi mente. Solo son frases vacías, cuyo significado ni yo recuerdo. Ahora, solo debo seguir. Solo debo esperar a que todo se pierda. A que todo se olvide. A que me olviden. Solo debo esperar a ser un nombre mas en una lapida. Un registro de defunción en alguna morgue o en alguna funeraria. Solo debo esperar a ser nadie.”

Háblame

"Háblame entre sueños. Háblame entre susurros, que quiero que tu voz sea lo último que escuche y lo primero que me llegué al abrir los ojos. Quiero perderme entre el aire que exhalas y el que respiras. Quiero fundirme con las gotas de lluvia que tocan tu rostro y lo recorren en una suave caricia. Quiero sentir la calidez de tu cuerpo, mientras me abrazas en las frías tardes de diciembre. Háblame ahora, que siento que estoy perdida. Háblame en este momento, donde nada más que tu voz podría sacarme del poso donde me encuentro. Susurra mi nombre, como suave caricia y así libérame de todo el dolor que afecta mi corazón. De todo el sufrimiento que aflora mi alma. Susurra mi nombre, una y otra vez, mientras mis labios se entreabren para pronunciar palabra alguna. Háblame y responde a mi suplica silenciosa. Dime aquello que necesito escuchar, dime aquello que debo recordar para poder seguir adelante. Háblame entre la oscuridad, para que tu voz me guíe entre la penumbra. Háblame una y otra vez, para que en mi mente se grabe el eco de tu voz y no lo olvide nunca. Háblame una y otra vez hasta que te canses y ya no puedas pronunciar palabra. Háblame una y otra vez, hasta que mis oídos no puedan escucharte y me toque esperarte en el otro mundo, para así poder escuchar tu voz, eternamente."