jueves, 19 de abril de 2007

“Mentiras, todo esto son blasfemias. Dijiste un día una gran cantidad de barbaridades, barbaridades que te creí por ser tú, por ser todo y a la vez nada, por ser mi equilibrio interno. Pero de que sirvió esto, si a final me derrumbaste. Vi mis anhelos caer, tal cual castillo de naipes, mientras veía como poco a poco, se movían al son de viento en esa danza tan ligera, tan imperceptible que casi no logro ver. Pero sabes, desde entonces, las cosas han cambiado, ya no somos los mismos ya no soy quien era antes. Ya no me refiero a mi misma como esa viajera errante. No, ya no vale la pena escuchar esta sorda de engaños, esta cantidad de mentiras que quieres entretejer a mi alrededor para tratar de mostrarme otra realidad, una mas acorde a tus deseos. Lastima, ya no puedes. Ya es demasiado tarde para ello. Ya hay alguien más. Alguien que me vio caer, que me vio descender hasta el hades y me ayudo a levantar. Alguien que le devolvió la tierra a mis pies para que me mantuviera firme. Y ese alguien me pertenece, como yo a él.”

Una vez en diciembre

“Recuerdo una vez, entre las frías noches que cubren mi ciudad natal en diciembre, los acordes de una canción. Una canción que lograba tranquilizar mi perturbada alma y mi triste corazón. No entiendo como puedo conocer la letra y la melodía, si no recuerdo haberla escuchado en otro momento, pero siempre lograba darme la paz que tanto necesitaba. El suave murmuro de mi voz, mientras mi aliento se hacia visible por el frío, llegaba a despejarme las dudas que atacaban a mi corazón. Silenciosas lágrimas comenzaban a correr, cada vez que la entonaba, impidiéndome ver, pero no lograba percatarme, porque mis pensamientos se encontraban en otra parte. En esos momentos, el mundo perdía valor, y el tiempo carecía de noción. Tan solo quedaba yo, con mi canción. Una vez, en diciembre lloré simplemente recurriendo a esa melodía olvidada. Una vez en diciembre volví a necesitar de ella para preservar la poca cordura que me quedaba y así resistir a todo lo que me rodea. Una vez en diciembre lloré por mi, por mis recuerdos, por mis miedos, pero sobre todo, por perderte a ti.”

miércoles, 18 de abril de 2007

TE ODIO

“Te odio profundamente. Odio lo que representas. Odio lo que eres. Odio verte cada día con ella, hablando de banalidades y de insignificancias, ya que es lo único de lo que puede opinar. Odio escuchar tu voz cada vez que todo queda en silencio. Odio encontrarte mis pensamientos, cada vez que cierro los ojos. Odio saber que mi último pensamiento del día esta dedicado a tu sonrisa y que el primero se trata de tus ojos. Odio necesitar verte aunque sea para pelear contigo. Odio llorar cada noche al no saberte mío ahora y nunca. Odio sentirme deprimida por no ser quien esculpa la sonrisa en tus labios y no ser quien le proporciona ese brillo a tu mirada. Odio le no conocer el sabor de tus labios, ya que me han sido negados y de lo que estoy segura que deben saber a ambrosia. Odio no poder ser la persona que te cuida cuando enfermas, no ser quien esta a tu lado para ayudarte a levantar, no ser quien seca tus lágrimas con sus labios para que el veneno, que todos conocemos como dolor, me contamine. Odio ver morir el sol cada día, mientras que por mis mejillas corren orgullosas lágrimas- odio verme tragar todo el dolor y todo lo que siento, para no alejarte mas de mi. Te odio porque no te has dado cuenta de todo lo que siento. Te odio por las sensaciones que llenan mi cuerpo cuando estoy contigo. Te odio por ser quien eres. Te odio por ser lo que representas, la mejor muestra de que en la imperfección esta la perfección. Te odio por que te amo. Y sobre todas las cosas, te odio simple y llanamente, porque no soy capaz de odiarte.”

BY...
Nox...Poète d'âme obscure
“¿A que sabe el dolor? contéstame. ¿A que sabe el dolor que estoy sintiendo? No te quedes callado. Dime el sabor del sufrimiento que me carcome el alma. Puedo ver en tus ojos que no lo conoces, no sabes lo agrio que es. Tú no recuerdas su sabor. No reconoces la sensación que atraviesa tu cuerpo cuando esta presente. La sensación de tener el alma rota, el corazón moribundo y las penas teñidas de sangre. Ese, es el sabor del dolor”
“Susurras mi nombre en la penumbra, cuando crees que nadie te ve, cuando sabes que nadie te escucha. Temes ser descubierto y sentirte expuesto ante todos. Odias sentirte menos que los demás, o ser dependiente de algo o alguien. Pero sabes que no lo puedes controlar. Como detienes todas las sensaciones que llenan tu corazón, como le impides sentir, como no lo dejas amar. ¿Como detener el rítmico latir de él? Tratas incansablemente de extirpar todo lo que nace en tu interior, pero no lo consigues. Me odias por todo lo que creo en ti. Me odias por lo que te hago sentir, por lo que te hago pensar, por lo que te hago creer. Me odias por que me amas. Y me odias aun más, porque sabes que jamás me odiaras. Por eso te escondes cuando quieres suspirar, cuando quieres llorar o cuando quieres soñar despierto. Te ocultas tras una mascara o en algún rincón del planeta, para que nadie vea tu realidad. Pero, sabes, yo te veo. Yo te escucho y yo te acompaño. Porque yo también te odio por no ver lo que hay frente a ti. Te odio porque no eres capaz de quitar todas las barreras que nos separan. Te odio por no ver a través de mi mirada. Te odio, por no saber lo mucho que te amo y te necesito.
“Quémate en mis labios. Mézclate con mi piel para desaparecerte de la luz pública y ser yo la única persona que sepa donde te encuentras. Respira mi aire, para que sobrevivas conmigo. Bebe de mi sangre, para que por tus venas fluya mi esencia. Estréchame entre tus brazos, para que descubras todo lo que guardo en mi alma. Habla con mi voz, para que tu grito de dolor y de alegría sea el mismo que el mío. Llora con mis lágrimas, para que sean mis ojos los que paguen por tu sufrimiento. Usa mis pulmones, para hiperventilar cuando sientes que el aire del mundo no es suficiente. Ya que yo también utilizare los tuyos. Yo utilizare tus ojos para llorar. Serán tus ojos los que muestren el dolor de la perdida. Será tu mirada la que quedará opaca cuando te vayas lejos de mí. Será tu sonrisa la que escape de tus labios, para que la mía regrese mientras mi corazón llora, junto al tuyo, pero las lágrimas derramadas, serán prestadas por ti.”

AUN

“Han pasado bastante tiempo desde la última vez que te vi. Han pasado tantas cosas y hemos cambiado tanto que ya simplemente somos otros. Son años sin verte, sin sentir tu presencia y sin escuchar tu voz, pero aun así, todavía vive en mí el recuerdo del olor de tu cuerpo. Aun habita en mí la esencia de tus labios, cada vez que rozaban los míos. Aun me persigue el sonido de tu voz, cada vez que el viento sopla, ya que puedo escucharte susurrarme palabras de amor entre el silencio auto impuesto y que solo es quebrado por la misma naturaleza. Todavía puedo sentir el calor que emanabas cada vez que me abrazabas. Ya que, todavía, vives en mi.”
Cuando al anochecer, la luna aparece, las marcas de mis lágrimas siguen presente sobre mi piel como fiel testimonio de mi llanto. Quiero amarte, quiero adorarte, pero a la vez es una condena el sentir todo lo que siento por ti. No es fácil estar encadenado a un sentimiento tan fuerte, sin posibilidad de escape. Se que esta noche vendrás a este lugar. Buscándome. Como lo haces cada vez que el sol muere, dándole paso a la oscuridad, oscuridad solo comparable a la que esta cubriendo mi alma. Pero esta vez, no me encontrarás. No estaré esperándote como suelo hacerlo, no estaré desesperada mirando por la ventana, esperando ver algún indicio de tu llegada. No. Ya no más. Ya no estaré muriendo minuto a minuto en vela viendo como el tiempo muere frente a mis ojos mientras sigo esperando, porque esta noche estaré lejos de este lugar. Esta noche romperé todas las cadenas que me atan a permanecer en este lugar. Esta noche partiré lejos del dolor, lejos de la melancolía, lejos de ti. Esta noche, volveré a sentarme frente a la ventana, pero esta vez será diferente. Esta vez, veré el mismo cielo que tu, pero sin la sensación de espera o de ansia. Esta noche, tan solo lloraré por ti, por todo lo que he dejado atrás, pero sin lamentar lo que he hecho.