jueves, 4 de octubre de 2007

“Pueda ser que el tiempo se haya escurrido de mis manos. Pueda ser que el mundo gire con tal velocidad que no soy capaz de seguir su ritmo, y me quedo atrás. Pero por más que quiera, no puedo. Simplemente no va conmigo, y para que negar, que me siento bien así. Puede que eso te incomode y hasta te fastidie. Puede que no me entiendas y creas que no me importa seguir el ritmo acelerado de los latidos del corazón de este mundo y de esta realidad, que a mi me sabe más soñados que tangibles, porque mis sueños son tan reales y esta verdad tan soñada. Te puedo dar las estrellas que brillan cada vez que cierro los ojos, o el mar que esta en mis pupilas. Te puedo bajar la calidez del sol con un beso y entregarte mi paz y mi tranquilidad, que es todo lo que poseo. Te puedo entregar la sombra de mi cuerpo y la luz que cae en mi, que me acompaña eternamente, para que lo haga contigo y aun así se que no es suficiente para ti. Porque no puedo seguirte el paso a ti, y a este mundo acelerado. Porque no puedo y no quiero dejar de detenerme a contemplar la belleza detrás de una sonrisa sincera y el misterio que se descubre en tu mirada. Porque no puedo dejar de pensar y de sentir poco a poco y muy lentamente. Porque no puedo dejarme llevar. Por eso dejo escurrir el tiempo, por eso dejo pasar las horas en silencio. Porque te contemplo y me lleno de ti. Porque te vivo a mi manera particular y porque te veo vivir. Porque te quiero y te cuido a mi manera, aunque tal vez, no sea como tu quieras.”

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