jueves, 4 de octubre de 2007

“Estoy aquí, viendo otra vez como las hojas caen. Viendo otra vez, como el sol se funde nuevamente con el horizonte y se hacen uno. Me senté en el mismo lugar, bajo el mismo árbol de aquella vez. Y sin poder evitarlo, sonreí. Sonreí como ese día, bajo este mismo árbol y volví a mirar a lo alto, para tratar de que los últimos rayos de sol toquen mi piel. No se porque decidí venir a visitarte otra vez. No se porque pensé que era lo que debía hacer en este momento, pero como ya me dije en su momento, siento que hago lo correcto. No sabes lo mucho que extrañe ver esta misma puesta de sol, y como la brisa fresca te acaricia el rostro, mientras te dejas llevar por la calidez del sol y por el hermoso espectáculo que es el ver morir el día y el nacer de las estrellas. Tal vez tú no lo recuerdas allá donde estas, pero yo puedo ver claramente en mi memoria el día que te besé bajo este mismo árbol. El día en que te juré con el alma, el amarte eternamente. El estar entre tus brazos, compartiendo mas que el tiempo, compartiendo nuestra vida y hasta compartiendo el mismo latido de corazón. Todavía lo recuerdo, todas aquellas promesas escritas con fuego en nuestras almas y concebidas bajo este cielo anaranjado. Quise regresar otra vez desde que te fuiste, quise poder volver a ver todo aquello que vimos juntos, una vez más. Pero me era casi imposible. Demasiado dolor para este cansado corazón, que se quebró cuando te fuiste para jamás regresar. Se que debes estar enojado conmigo por haber demorado tanto en venir, pero como hago, si las heridas tardaron tanto en curar. Se perfectamente que no querías que volviera a este lugar con una expresión triste en el rostro, y no quise manchar tu deseo con mis lagrimas, por lo que huí. Huí por largo tiempo. Huí de mí, de ti y de los recuerdos. Pero por fin pude regresar a este lugar, después de tantos años, y aun sigue siendo el mismo. Donde te bese por primera vez, donde me prometiste bajar las estrellas para que residieran en nuestro hogar, donde creamos sueños juntos. Pero también fue aquí donde te bese por última vez, antes de dejarte ir. Antes de que siguieras un camino sin retorno, un camino donde no te pude acompañar. Se que entiendes que tu muerte me lastimaba, porque es verdad, y aun lo hace. Pero he aprendido a vivir nuevamente, a recordar sin que me duela. Y por eso he vuelto a aquí, he vuelto junto a ti, para poder decirte hasta luego, mientras espero el momento para volverte a ver.”

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