“Sé que no hablo. Sé que poco a poco mi voz se va perdiendo entre los límites del olvido. Pero que puedo hacer, si soy esclava de mis propias palabras y libre en mis silencios. Por eso dime, ¿Cómo hago para que mi voz no me traicione y diga algo que no deba decir? ¿Cómo hago para explicarte que no hablo por miedo a que mi voz me fallé en cualquier momento y te diga algo que no creo o que no debes conocer? Por esa razón callo. Callo cuando hablas, cuando me miras, cuando ríes, cuando lloras, cuando duermes. Y también callo cuando suspiras. Callo porque no se que decirte, callo porque no encuentro las palabras que logren transmitirte lo que siento, callo porque no quiero perderme ninguna de tus expresiones, callo porque deseo llevar el peso de tus penas, tus problemas y tus culpas sobre mis hombros. Callo porque te quiero esculpir por completo en mi memoria, callo porque quiero robarme tu dolor y tus penurias. Callo porque lloró con tus lágrimas y vivo entre tus sonrisas. Callo porque memorizó cada una de tus frases y el sonido de tu voz. Callo porque si hablo no soy capaz de sentir, no soy capaz de amar como debería hacerlo y eso es algo que no me puedo permitir, porque es un sacrilegio el no amarte como lo hago, porque es pecado el no valorarte y sobretodo, me es imposible el no callar cuando estas a mi lado por la cantidad de sensaciones que me llenan y que me ahogan cuando te tengo cerca. Por eso callo, por eso te observó y por eso, te amo…”
lunes, 20 de agosto de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario