martes, 28 de agosto de 2007

“Escúchame. Escúchame de una vez por todas, porque solamente hoy puedo ser libre, solamente hoy puedo ser valiente y arriesgar mi mañana. Solamente hoy puedo ser quien quiero ser y no quien soy. Solamente tengo el día de hoy para mejorar y luego retornar a ser como soy. Escúchame atentamente, porque después de esto, nada volverá a ser como antes. Nada podrá regresar, ni los momentos felices, ni los momentos tristes, porque ahora todo hace parte de las memorias, de los recuerdos, de todo aquello que fue y jamás volverá. Porque así tenían que ser las cosas. Porque es mi deber y mi razón. Porque es lo mejor para ti, aunque para mi sea la muerte más cruel y lenta. Porque simple y sencillamente te amo. Porque deseo lo mejor para ti. Deseo verte sonreír una última vez y deseo que seas feliz. Quiero que rías y que vivas sin miedo, quiero que disfrutes de tu libertad, la cual yo ya no poseo. Tan solo te pido que me recuerdes, que en algún lugar de tu mente, mi recuerdo viva eternamente, para decirte que siempre habrá alguien que te ame con locura y con tal devoción que ha sido capaz de dejar de vivir por verte feliz. Si, he dejado de vivir, porque mi vida eres tú y más nunca podré estar aquí, junto a ti. Solo me queda conformarme con memorias de momentos hermosos y perfectos, con sonrisas perdidas en el tiempo y el espacio, y el sonido de tu voz, que siempre me acompañará como la voz de mi conciencia. Porque eres mi rosa de los vientos, porque eres mi guía. Porque eres mi todo y mi nada. Porque muero en tus lágrimas y vivo en tus sonrisas. Porque quiero ser el aire que respiras, pero me han negado ese derecho, para solo poder verte a lo lejos, para poder solo tenerte en sueños, para solo amarte en silencio. Y ahora me tengo que ir. Y aunque me veas marchar lejos de ti, mi corazón siempre estará contigo. Acompañándote en silencio toda tu vida, cuidándote siempre y revolucionándose con una sencilla sonrisa. Cuídate mucho, y recuérdame. Por favor, recuérdame. Porque yo te puedo asegurar que tu recuerdo vivirá eternamente en mi memoria, porque tú estas tallado en mi corazón y en mi pupila. “

Te Regalo

“Te regalo mis mañanas para que los rayos de sol te despierten con su suave caricia y pienses que soy yo quien lo hago. Te regalo mis tardes para que las utilices cuando quieras y como quieras. Te regalo mis noches, para que la luz de la luna dance sobre tu piel y te haga lucir etéreo. Te regalo mis manos para que te ayuden a levantarte cada vez que te tropieces y caigas. Te regalo mis brazos para que te sostengan tus sueños y tus metas. Te regalo mis piernas para que caminen a tu lado y te sigan por donde quiera que vayas. Te regalo mi voz para que grites cuando creas que es necesario hacerlo. Te regalo mis ojos para que te veas, como yo te veo. Te regalo mis lágrimas para que llores por las personas perdidas y por tus alegrías. Te regalo el aire que esta en mis pulmones para que tengas que respirar conmigo. Te regalo mis alegrías porque son tan mías como tuyas. Te regalo mi sangre para que corra por tus venas y sea parte de ti. Te regalo mi corazón para que lata en tu interior y te mantenga vivo. Te regalo mis pensamientos, en los cuales tú eres el protagonista. Te regalo mis suspiros, que son cada uno de los besos que no he dado, y así seas dueño de todos y cada uno de ellos. Te regalo mis sueños para que los logremos juntos. Te regalo mi alma para que siempre te acompañe. Y por último, te regalo mi vida para que más nunca nos separemos y así poder morir a tu lado.”

lunes, 20 de agosto de 2007

“Creo en mis letras que transmiten lo que quiero que expresar. Vivo entre mis palabras, que indiferentes a ello, plasman mis recuerdos en frases que pueden ser compartidas. Muero con cada letra y renazco en la siguiente, para que así poderles dar una parte de mí y de mi alma a cada una de ellas. Escribo con mi sangre cual roja y rebosante, cada uno de los signos, cada uno de los puntos, dándole valor a mis pensamientos y cada uno de los mismos son los latidos rítmicos que le he robado a mi corazón y a mi vida, para traspasarlo al papel y así podértelos regalar, sin pesares y sin contratiempos. Para que puedas llevártelos contigo, a cada lugar que vallas y cada momento que quieras. Porque con cada una de mis letras, te llevas entretejidos cada uno de mis sueños, los cuales te regalo sin demora ni remordimiento. Para que tengas algo que te haga recordarme, algo que te haga sonreír en la distancia y en la soledad. Algo que te haga pensar en mí. algo que te haga quererme más de lo que ya me quieres.”
“Te pienso todo el tiempo y te veo en mis recuerdos, bañados de azul y de negro. Te siento en mi soledad y te escucho en cada uno de mis silencios. Te vivo en encierro o en compañía, te respiro con el aire que inhalo y te siento dentro, junto a cada latido de mi corazón. Porque allí es donde vives, ahí es donde habitas cuando estas lejos o cerca, porque allí es donde te percibo, porque allí es donde estas sumergido. Porque eres parte de mí y yo de ti, porque yo también habito en tu interior, porque hago parte de tus sueños e ilusiones, como tu haces parte de los míos. Porque soy parte de tus suspiros, como tu eres cada uno de los míos. Porque te amo y sé que tu haces lo mismo.”

“Sé que no hablo. Sé que poco a poco mi voz se va perdiendo entre los límites del olvido. Pero que puedo hacer, si soy esclava de mis propias palabras y libre en mis silencios. Por eso dime, ¿Cómo hago para que mi voz no me traicione y diga algo que no deba decir? ¿Cómo hago para explicarte que no hablo por miedo a que mi voz me fallé en cualquier momento y te diga algo que no creo o que no debes conocer? Por esa razón callo. Callo cuando hablas, cuando me miras, cuando ríes, cuando lloras, cuando duermes. Y también callo cuando suspiras. Callo porque no se que decirte, callo porque no encuentro las palabras que logren transmitirte lo que siento, callo porque no quiero perderme ninguna de tus expresiones, callo porque deseo llevar el peso de tus penas, tus problemas y tus culpas sobre mis hombros. Callo porque te quiero esculpir por completo en mi memoria, callo porque quiero robarme tu dolor y tus penurias. Callo porque lloró con tus lágrimas y vivo entre tus sonrisas. Callo porque memorizó cada una de tus frases y el sonido de tu voz. Callo porque si hablo no soy capaz de sentir, no soy capaz de amar como debería hacerlo y eso es algo que no me puedo permitir, porque es un sacrilegio el no amarte como lo hago, porque es pecado el no valorarte y sobretodo, me es imposible el no callar cuando estas a mi lado por la cantidad de sensaciones que me llenan y que me ahogan cuando te tengo cerca. Por eso callo, por eso te observó y por eso, te amo…”

Redescubriendome

“Llovía. O si, llovía y mucho. Gotas de agua golpeaban sonoramente al caer al suelo. El cielo estaba nublado, y a pesar de ser de la cantidad de agua que caía, algunos traviesos rayos de sol se escabullían entre las nubes, llegando a la tierra y al mar. Acariciándolos con suavidad, en una promesa implícita de volver a estar juntos, volver a entremezclarse, volver a ser semejantes y a la vez, contraparte. De dejar de ser cielo y mar, para ser uno solo. Las gotas golpeaban el mar, salpicando y rebotando al chocar. En la playa, las gotas de agua se perdían en la arena clara, para fundirse que la salina del mar. De un momento, el sonido de las gotas era acompañado por el retumbar de los tambores. Aquellos mismos tambores que acompañaron a los negros en su esclavitud, aquellos que mostraban su esencia, su alma, su ser. Porque transmitían más de lo que se puede imaginar, porque explicaban más de lo que éramos capaces de entender y porque nos mostraban más de lo que deseáramos ver. El retumbar de los tambores, llamaban a sus hermanas, a las gaitas, para que los acompañaran en tal ocasión. Poco a poco el llamado fue escuchado y hubo respuesta. Las gaitas comenzaron a sonar siguiendo el compás marcado por la lluvia y los tambores. Música ancestral, música nacida del instinto y de lo más profundo del ser. Podía escuchar perfectamente esa sinfonía tan primitiva y tan emotiva, que era capaz de despertar tantas cosas en mí. Me olvide de mis prejuicios y de mis miedos. Me olvidé de mis pesares y de mis problemas, me olvidé de mis heridas y de mis amores perdidos, olvidé el dolor y solo pude concentrarme en el sonido de la música y de sentir como mi corazón lo seguía. Una fiesta de tambores, eso era. Una fiesta de tambores, gaitas y voces bajo la lluvia torrencial. Bajo los escasos rayos de sol que se filtraban y fusionándose con la naturaleza y con el ser. Fusionándose conmigo y con todo aquel que escuchara la canción, para llenarlo de fe. Y llenándome a mí también de fe. Cerré mis ojos y me deje llevar, olvidé el color de mi piel, olvidé el color de mis ojos y de mis cabellos, y solo me concentré en sentir y en vivir. Mi cuerpo fue un instrumento, un instrumento para trasmitir lo que mi alma pedía a gritos y me había negado a escuchar con anterioridad. Olvidé todo lo que me ataba y me permití ser yo misma, me permití creer en mí y olvidar los pesares y las dudas. Me fusioné con la naturaleza, y me hice uno con el todo, y a la vez con la nada. Porque no pertenecía a ese lugar, pero por primera vez en mi vida sentí que ese era el lugar que debía encontrarme. En esa hermosa playa, a orillas del mar y con la lluvia mojándome por completo, mientras mi cuerpo seguía la pauta impuesta por la naturaleza y que era seguida por los tambores y las gaitas, reconociendo mis raíces. Reconociéndome a mi misma. Se que extrañaré esto, y que extrañaré todas estas sensaciones. Extrañaré el verme reflejada por un simple compás, el reconocerme entre las olas y el viento. El redescubrirme entre la lluvia y la arena y la tranquilidad que respiro en medio de mi soledad. Se que lo extrañaré, pero también soy conciente de que jamás podré olvidarme de ello, ya que hace parte de mi. Jamás podré separarme de nuevo de lo que hoy descubrí, y eso me hace sonreír.”

Quiero Irme a Dormir

“Quiero irme a dormir, para poder soñar con tus labios y probarlos, así sea entre anhelos. Quiero irme a dormir para poder abrazarte y perderme entre tu calor y el acampanado latir de tu corazón. Deseo levantarme de tu piel junto a la mía, eternamente. Anhelo morir entre tus brazos, después de haber probado por última vez tus labios. Quiero hablar con tu silencio, respirar con tu mismo aire y beber con tus labios. Tan solo déjame soñar una última vez contigo, mi amor. Y así, aunque sea solo en mis sueños, seré completamente feliz. “
“Escúchame, entiéndeme, compréndeme. O al menos has el intento. No ves todas las marcas dejadas por las lágrimas que están en mi rostro. No logras notar lo hinchados que están mis ojos y mis labios, los cuales están cansados de mí y de ti. Como eres capaz de ver el dolor en mis pupilas o de percibir la angustia en mi voz e ignorarlo. ¿Como puedes ser tan cruel y pasar de largo cuando me ves? No entiendo, y no quiero entender. Intentó salir adelante, pero tú siempre te llevas mis esfuerzos. Trato de continuar, pero el recuerdo de tu voz me sigue a todas partes. Por favor, perdóname por ser débil. Perdóname por amarte como lo hago, perdóname por no poder superarte y dejarte marchar como tú quieres. Pero es que me es casi imposible, cuando tus recuerdos tiñen los segundos que vivo y todos los lugares que visito. Me siento tan insignificante, me siento tan perdida. ¿Qué soy yo para ti? Dime, que soy. ¿Soy un recuerdo del pasado? ¿Un error cometido o un simple desliz en tu vida? Por favor dime, dime quien y que soy. Dime que soy para ti. Para ver si con eso, termino de caer en el profundo pozo donde me dejaste. En la eterna oscuridad que me acompaña y me cuida. Por favor, explícame que soy. Es que no me extrañas o es que nunca me notaste. ¿Valió la pena todos los sacrificios que hice por ti? ¿Valió la pena dejar de lado todo, para seguir una ilusión? No. No valió nada. Todo fue un desperdicio, al igual que lo son cada una de mis lágrimas. Ya solo me queda ver el tiempo pasar y esperar a que esta herida cicatrice. Ahora solo me queda alejarme de ti e intentar olvidarte. Solo me queda perderme entre el tiempo y no volver jamás. Ahora solo me queda, perdonarme. Porque a ti, ya te he perdonado.”

Otro Día Mas

“Otro día más. Otra mascara ante el mundo. Otro día que pasa y otra memoria que se archiva entre mis recuerdos perdidos entre el papel y la tinta. Otro suspiro ahogado al verte en la penumbra y otra exhalación sonora al sentirte más cerca de lo debido. Como mantenerte entre mis dulces recuerdos si te niegas a ser uno de ellos. Como guardarte en algún lugar profundo de mi mente, si tú te niegas a alejarte de mí. Como perderte de vista, si tu rostro esta sobre el mío y recortando la escasa distancia entre nosotros. Como mantener la cordura después de un encuentro contigo. Como recuperar el tranquilo latir de mi corazón, si aun sigue latiendo desbocado, horas después de haberte visto. Y como dejar de pensarte si aun siento tus labios sobre los míos y el sabor de tu boca.”

“Es difícil sopesar las verdades. Es difícil abrirte al mundo y dejar ver quien realmente eres, sin miedo de ser prejuzgado. Es complicado el viajar en contra vía por toda tu vida y sentirte perdido en medio de la multitud. Es complicado, y yo lo sé. No es fácil el tener que seguir tu camino y ver como te hacen a un lado. Pero en esos momentos, creo que lo mejor es agradecer el tener a alguien a mi lado. Es en esos instantes donde agradezco a la vida el que nuestros caminos se cruzaran en aquel instante efímero, en aquel lugar perdido en el tiempo. Es en estas circunstancias donde le veo el valor a una sonrisa, el valor a un abrazo. El valor a un amigo. Es por ello, que lloro cuando lloras. Que río cuando ríes y sueño cuando sueñas. Para compartir contigo todos los momentos de tu vida y hacerlos parte de la mía. Para ser parte de ti y tú seas parte de mí. Para asegurarme de que nuestros caminos no se separaran más. “