jueves, 19 de abril de 2007
Una vez en diciembre
“Recuerdo una vez, entre las frías noches que cubren mi ciudad natal en diciembre, los acordes de una canción. Una canción que lograba tranquilizar mi perturbada alma y mi triste corazón. No entiendo como puedo conocer la letra y la melodía, si no recuerdo haberla escuchado en otro momento, pero siempre lograba darme la paz que tanto necesitaba. El suave murmuro de mi voz, mientras mi aliento se hacia visible por el frío, llegaba a despejarme las dudas que atacaban a mi corazón. Silenciosas lágrimas comenzaban a correr, cada vez que la entonaba, impidiéndome ver, pero no lograba percatarme, porque mis pensamientos se encontraban en otra parte. En esos momentos, el mundo perdía valor, y el tiempo carecía de noción. Tan solo quedaba yo, con mi canción. Una vez, en diciembre lloré simplemente recurriendo a esa melodía olvidada. Una vez en diciembre volví a necesitar de ella para preservar la poca cordura que me quedaba y así resistir a todo lo que me rodea. Una vez en diciembre lloré por mi, por mis recuerdos, por mis miedos, pero sobre todo, por perderte a ti.”
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