miércoles, 18 de abril de 2007
“Susurras mi nombre en la penumbra, cuando crees que nadie te ve, cuando sabes que nadie te escucha. Temes ser descubierto y sentirte expuesto ante todos. Odias sentirte menos que los demás, o ser dependiente de algo o alguien. Pero sabes que no lo puedes controlar. Como detienes todas las sensaciones que llenan tu corazón, como le impides sentir, como no lo dejas amar. ¿Como detener el rítmico latir de él? Tratas incansablemente de extirpar todo lo que nace en tu interior, pero no lo consigues. Me odias por todo lo que creo en ti. Me odias por lo que te hago sentir, por lo que te hago pensar, por lo que te hago creer. Me odias por que me amas. Y me odias aun más, porque sabes que jamás me odiaras. Por eso te escondes cuando quieres suspirar, cuando quieres llorar o cuando quieres soñar despierto. Te ocultas tras una mascara o en algún rincón del planeta, para que nadie vea tu realidad. Pero, sabes, yo te veo. Yo te escucho y yo te acompaño. Porque yo también te odio por no ver lo que hay frente a ti. Te odio porque no eres capaz de quitar todas las barreras que nos separan. Te odio por no ver a través de mi mirada. Te odio, por no saber lo mucho que te amo y te necesito.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario