miércoles, 18 de abril de 2007

“Quémate en mis labios. Mézclate con mi piel para desaparecerte de la luz pública y ser yo la única persona que sepa donde te encuentras. Respira mi aire, para que sobrevivas conmigo. Bebe de mi sangre, para que por tus venas fluya mi esencia. Estréchame entre tus brazos, para que descubras todo lo que guardo en mi alma. Habla con mi voz, para que tu grito de dolor y de alegría sea el mismo que el mío. Llora con mis lágrimas, para que sean mis ojos los que paguen por tu sufrimiento. Usa mis pulmones, para hiperventilar cuando sientes que el aire del mundo no es suficiente. Ya que yo también utilizare los tuyos. Yo utilizare tus ojos para llorar. Serán tus ojos los que muestren el dolor de la perdida. Será tu mirada la que quedará opaca cuando te vayas lejos de mí. Será tu sonrisa la que escape de tus labios, para que la mía regrese mientras mi corazón llora, junto al tuyo, pero las lágrimas derramadas, serán prestadas por ti.”

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