miércoles, 18 de abril de 2007
Cuando al anochecer, la luna aparece, las marcas de mis lágrimas siguen presente sobre mi piel como fiel testimonio de mi llanto. Quiero amarte, quiero adorarte, pero a la vez es una condena el sentir todo lo que siento por ti. No es fácil estar encadenado a un sentimiento tan fuerte, sin posibilidad de escape. Se que esta noche vendrás a este lugar. Buscándome. Como lo haces cada vez que el sol muere, dándole paso a la oscuridad, oscuridad solo comparable a la que esta cubriendo mi alma. Pero esta vez, no me encontrarás. No estaré esperándote como suelo hacerlo, no estaré desesperada mirando por la ventana, esperando ver algún indicio de tu llegada. No. Ya no más. Ya no estaré muriendo minuto a minuto en vela viendo como el tiempo muere frente a mis ojos mientras sigo esperando, porque esta noche estaré lejos de este lugar. Esta noche romperé todas las cadenas que me atan a permanecer en este lugar. Esta noche partiré lejos del dolor, lejos de la melancolía, lejos de ti. Esta noche, volveré a sentarme frente a la ventana, pero esta vez será diferente. Esta vez, veré el mismo cielo que tu, pero sin la sensación de espera o de ansia. Esta noche, tan solo lloraré por ti, por todo lo que he dejado atrás, pero sin lamentar lo que he hecho.
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