martes, 13 de marzo de 2007
“Maldito Seductor que me ha atrapado. Demoníacos besos que anulan todo sentido, toda defensa. No entiendo como el destino pudo llevarme hasta a ti. Eres la más dulce de las maldiciones y la más placentera de las agonías. Te deseo, te deseo intensamente. Puedo percibir tu lujuria y tu deseo. Ese deseo mórbido que carcome tu piel. Ese anhelo delirante por la sangre que recorre mis venas. Tus ojos están oscurecidos por el fuerte deseo de llevarme al éxtasis, de llevarme a la locura.”
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