miércoles, 14 de marzo de 2007

Hay días en los que no quiero que amanezca. Hay días en los que siento que no puedo parar de llorar, aunque ni una lágrima se asome por mis ojos. Hay días en los que quisiera perderme de todo y de todos, en los que sólo pudiese encontrarme con esta fría soledad que llena mi corazón. Pero no se como lo haces, pero logras mostrarme en un solo segundo, todo lo bueno que tiene el mundo para ofrecerme. Todo aquello que parece negado para mí, se abre ante mis ojos, con solo estar a tu lado. Son en esos momentos, donde siento tus brazos alrededor de mí. Enseñándome una nueva forma de vivir. Y no sólo regalándome apoyo en silencio. Sino, dándole calor a este frío corazón. Cediéndole un soplo de vida, a una existencia de por si marchita. Como solo un amigo, puede dar. “

No hay comentarios: